mié, 3 de noviembre de 202110 minutos de lecturaFather Hans Buob

Polémica contra los escribas

Homilías bíblicas sobre los Evangelios dominicales en el año de lectura B

Ⓒ St. Francis of Assisi Parish (http://www.stfrancisofassisijohnstown.com/widow/)

Pasajes de la Biblia


Marcos 12, 37b-44

Como parte de su enseñanza Jesús decía:

—Tengan cuidado de los maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y que los saluden en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Estos recibirán peor castigo.

Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Estos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento».

Homilías bíblicas


Polémica contra los escribas

El texto que tenemos hoy es, de nuevo, un Evangelio muy conocido. ¿Qué quiere decirnos hoy el Señor a través de él? Jesús se dirige a una gran multitud en su enseñanza. Este pasaje no trata tanto de la vanidad de los escribas como sí trata sobre sus enseñanzas. Los escribas quieren tener una posición y una función privilegiada en la comunidad de los creyentes a causa de sus enseñanzas. Jesús, sin embargo, siempre habla de servir. Por tanto, los escribas se comportan de forma totalmente opuesta al orden del reino de Dios que Jesús le plantea a sus discípulos. Jesús describe de manera sencilla cómo los fariseos quieren ser saludados de forma especial por ser maestros y por su enseñanza, tener los asientos delanteros en las sinagogas y los asientos de honor en los banquetes, etc.

Tengan cuidado de los maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y que los saluden en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Estos recibirán peor castigo. (cf. versículos 38-40)

¿Qué quiere decir esto? Probablemente quiere decir que los escribas, como hombres piadosos -esto no pretende sonar irónico- tienen la confianza del pueblo. Las viudas, por ejemplo, les piden que las defiendan en los litigios. Así que la gente también les confía sus asuntos legales. Eso estaría bien en principio. Sin embargo, Jesús denuncia que los escribas se dejan pagar mucho por sus servicios e incluso privan a las viudas de sus bienes. Probablemente Jesús también pensó en la custodia. Es probable que a los escribas también se les confiaran esas cosas. Por lo tanto, los escribas deberían esperar un juicio mucho más severo que el resto de la gente, porque ellos sí saben lo necesario que es ser congruentes entre lo que se predica y lo que se hace. Después de todo, ellos enseñan la palabra de Dios. El comportamiento de los escribas, sin embargo, no siempre está de acuerdo con la Palabra de Dios. El hecho de que defiendan a los pobres, a las viudas y a los huérfanos en disputas legales o que se hagan cargo de su custodia está ciertamente de acuerdo con la palabra de Dios, pero el hecho de que se dejen pagar tan caro por sus servicios, tanto que incluso las viudas pierdan sus casas en el proceso, no tiene nada que ver con la palabra de Dios. Serán juzgados porque su doctrina no es coherente con sus actos.

También nosotros debemos preguntarnos una y otra vez: ¿Es mi fe, mi enseñanza -ya sea que enseñe públicamente como profesor o como predicador, o simplemente a través de mi vida como católico- coherente con lo que hago? ¿Actúo de acuerdo con esa enseñanza? Piensa en el Evangelio del domingo pasado: el mayor mandamiento del amor. ¿Mi vida, con todos mis defectos, se ajusta lo mejor posible a este mandamiento tan importante?  ¿Mi vida como cristiano, mi afirmación de que "soy católico" está de acuerdo con esta enseñanza? ¿Es mi enseñanza coherente con mis acciones? Este es el trasfondo. Por eso Jesús habla ahora de la enseñanza de los escribas. Puede que enseñen lo correcto, pero no actúan de acuerdo con ello. Incluso utilizan mal la enseñanza para explotar a la gente y robarle a las viudas sus posesiones.

Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. (cf. versículo 41)

Este pasaje parece no calzar con el anterior. Sin embargo, ambos pasajes van de la mano. En el original griego, esto se expresa con la palabra "y" antes del versículo 41 y entre las dos oraciones de este mismo versículo, que no se incluye normalmente en la traducción. Este "y" muestra la conexión entre este versículo y lo que Jesús acaba de decir ante los escribas. Dice expresamente: "Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo". Y: "Muchos ricos echaban grandes cantidades”. Es decir, los ricos deben haber dado sus donaciones abiertamente, de lo contrario no se podría haber visto que daban grandes cantidades. Al fin y al cabo, querían demostrar algo con ello.

Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Estos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento». (cf. versículos 42-44)

La viuda echó dos “leptones” en la caja de ofrendas, es decir, muy poco. El leptón era una de las monedas de cobre más pequeñas de la época. Jesús aprovecha esta situación para dar una lección a sus discípulos. Antes, Jesús había hablado a la gran multitud. Los discípulos estaban seguramente dispersos entre la gente. Ahora Jesús llama sólo a sus discípulos, a los doce. Quiere enseñarles una lección importante, porque ellos también deben haber observado la situación de la viuda. Con este ejemplo les explica lo que realmente importa. Los ricos dieron de su abundancia, mientras que la viuda dio de su carencia. Ella dio todo lo que necesitaba para vivir, todo su sustento. Esto se desprende de la palabra griega "bios". El significado de esta palabra incluye todo lo necesario para la vida terrenal, es decir, la comida, la vivienda, el vestido, etc., especialmente la comida. La viuda lo ha arriesgado prácticamente todo. Lo ha entregado todo a Dios. Ahora sólo confía en Dios. No le queda nada. Ni siquiera en lo poco que aún poseía basaba su vida, sólo en Dios. Jesús expresa esta idea una y otra vez de maneras diferentes: no apoyarse en nada, sino confiar en Dios, vivir en la Providencia. "No se preocupen por su vida..." (cf. Mt 6, 25-34).

Quien va al templo, quien quiere glorificar a Dios, debe también arriesgarlo todo por Dios, de lo contrario se comporta como los ricos. Dan algo de su abundancia y se van. No necesitan a Dios en absoluto. Todavía poseen tanto que pueden vivir bien con ello incluso sin Dios. Cuando voy a Dios, lo glorifico y lo adoro, estoy expresando: "¡Dios, tú lo eres todo para mí, yo no soy nada! " Entonces también debo entregarme por completo a Dios, entregarme por completo a él, como hizo maravillosamente la viuda. Esta es la actitud correcta ante Dios. La adoración es la forma más profunda de glorificar a Dios. Adoración significa: "Dios, tú lo eres todo, yo no soy nada. Te lo doy todo, lo arriesgo todo por ti, y confío sólo en ti y no en mis posesiones". Puedo poseer algo, pero la cuestión crucial es: ¿en quién confío? Esto está bellamente expresado en la imagen de la viuda. Los ricos también van a glorificar a Dios. Sin embargo, ¿qué es la glorificación de Dios mientras uno esté asegurado? Si me siento seguro con mis posesiones, no necesito a Dios. Lo glorifico como una cosa más. Pero esa glorificación de Dios no me cuesta la existencia. Cada vez que alguien da en abundancia, su existencia no se ve afectada. Lo que está en juego aquí es nuestra relación con Dios, la actitud básica con la que nos dirigimos a Dios. Los escribas enseñan todo lo que Dios dice, pero no actúan en consecuencia. Su comportamiento no es creíble y no glorifica a Dios. Dan de su abundancia, pero no ponen toda su existencia en Dios. No confían plenamente en Dios, pero la viuda pobre sí lo hace. Esta confianza es el requisito previo para la verdadera adoración de Dios.

Este Evangelio es una respuesta al comportamiento de los escribas y a su actitud deshonesta. No quieren simplemente ayudar a los pobres, sino ganar algo. Pero el afán de lucro es contrario a las exigencias de la palabra de Dios. A Jesús le preocupa la actitud interior, no la acción exterior. Este texto es un Evangelio bastante corto con un mensaje muy impactante que nos llama a tomar una decisión. Debemos preguntarnos una y otra vez: "¿Mi cristianismo, mi palabra, mi anuncio, se corresponde con mis acciones? ¿Voy realmente a Dios con la conciencia de que dependo totalmente de Él? ¿O acudo a él con toda clase de preocupaciones en la cabeza que quiero pagar yo mismo? ¿Vengo a Dios con confianza diciendo: “Hago lo que puedo, pero te entrego mis preocupaciones, Señor”? Es decir, ¿me entrego con toda mi existencia a Dios? Sólo Él es el fundamento sostenible de mi vida, independientemente de si poseo algo o no. No podemos ignorar ninguna palabra de Dios. Tenemos que escuchar atentamente lo que el Señor quiere decirnos hoy, porque tenemos que dar cuenta de ello al igual que los escribas. ∎