vie, 13 de agosto de 202110 minutos de lecturaBernhard Meuser

Adulterio

El adulterio es la traición fundamental del amor, la ruptura de una alianza sellada por Dios y una injusticia frente al prójimo.

Ⓒ Photo by RODNAE Productions from Pexels

¿Qué es eso?


"El adulterio,” dice YOUCAT 424, "consiste en que una pareja tenga relaciones sexuales cuando al menos uno de ellos está casado con otra persona. El adulterio es la traición fundamental del amor, la ruptura de una alianza sellada por Dios y una injusticia frente al prójimo."

¿Qué dice la Biblia?


El quinto de los Diez Mandamientos, dice «No cometerás adulterio.» (Éxodo 20,14). Sin embargo, la comprensión del amor conyugal pleno ha tardado en desarrollarse. Así, en el Antiguo Testamento, aún encontramos hombres que estaban casados con varias esposas. Jesús mismo declaró explícitamente la indisolubilidad del matrimonio: "Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." (Mc 10,9) Invocando la voluntad original del Creador, Jesús anuló así la tolerancia del divorcio en la Antigua Alianza. El hecho de que Jesús tratara con misericordia a la mujer adúltera en Juan 8, 1-11 no constituye una trivialización. En el Sermón de la Montaña, Jesús incluso intensifica el mandamiento de la fidelidad calificando ya la mirada que invita al sexo prohibido (Mt 5,28) como "adulterio". La gran importancia de la fidelidad conyugal se observa desde los profetas del Antiguo Testamento, donde el matrimonio es un símbolo de la fidelidad de Dios a Israel, como en Os 2, 21-22, donde Dios dice, "Te desposaré conmigo para siempre, te desposaré conmigo en justicia y derecho, en amor y misericordia. Te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás al Señor."

La pequeña catequesis YOUCAT.


Invitaciones al adulterio

Vivimos en una época donde son menos y menos las parejas que se atreven a contraer matrimonio. Muchos jóvenes no han crecido con el ejemplo de una relación sana basada en el amor entre sus padres. Muchas relaciones de larga duración están en crisis. En lugar del matrimonio único y para toda la vida, la gente se ha vuelto "realista" y se adapta a una sucesión de parejas temporales. El "adulterio," que antes era casi un delito, se está volviendo "normal".

Nunca pasa mucho tiempo antes de que las teorías se ajusten a los cambios de ideologías. Recientemente, los biólogos del comportamiento han llegado a creer que los humanos son monógamos solo condicionalmente; según ellos, biogenéticamente al menos, los hombres están programados para "cambiar de pareja" después de cuatro años como máximo. En cualquier lugar lees sobre el efecto estimulante de los cambios ocasionales de pareja. ¿Por qué soportamos los dramas del ayer cuando la cuestión del impulso también puede resolverse de forma pragmática? Sólo esta palabra de los Diez Mandamientos, con 3000 años de antigüedad, impide que uno u otro se dedique a cambiar de estilo en el amor. Hagámoslo fundamental: se trata de dos conceptos completamente diferentes.

Dos conceptos del amor

El Concepto 1, el concepto nuevo, dice: el hombre está siempre solo, una especie de soltero metafísico. El "Amor" es el encuentro temporal de dos tangentes que duran lo que duran los sentimientos. No hay fusión (ni siquiera el sexo, que hace que uno "pierda el oído"). El Concepto 2 – el concepto viejo - dice: "No es bueno que el hombre esté solo" (Gn 2,18), entonces "por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne» De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." (Mt 19, 5-6)

En cuanto al concepto 1, Theodor Weißenborn ha tenido la última palabra: "Un matrimonio "abierto" es un matrimonio que nunca se celebró." Si uno quiere permanecer consigo mismo y no unirse, uno no puede construir un matrimonio ni tampoco romperlo. La conexión tangencial de un hombre y una mujer, que se entiende mejor en la palabra "relación", se manifiesta desde el comienzo prometiendo ser el mejor de todos los mundos imaginables. Desde que inicia ya se sabe cómo va a terminar. Más allá de los votos, en el último rincón del corazón, cada persona en la pareja está viendo al otro de manera crítica y no con ojos de amor. ¿Está la balanza en el lado de las deudas? ¿Me hace feliz? ¿Me entiende? ¿Deleita mis sentidos? ¿Es atractivo/a? ¿Vale la pena todo esto? ¿O no podría haber alguien en algún lugar que me ofrezca el 100% en lugar del 78%? El juego comienza una y otra vez formando una constelación de parejas. Al principio, los sentimientos hierven y al tercer día, ya no hay sentimientos.

Theodor Weissenborn

Me entrego a ti como un regalo

En el Concepto 1, no hay regalos. Los regalos son transferencias irrevocables. Se trata de un intercambio: ¿qué tienes tú por ofrecer? ¿qué tengo yo por ofrecer? En los sitios de citas virtuales, las personas miran fotos elegantes, comparan las medidas del cuerpo y los niveles de ingresos, comparan la presentación, y comparan el busto y el trasero con el abdomen plano y los peinados de moda. La mayoría de las ofertas tienen pequeñas peculiaridades, como es de esperar en el comercio de segunda mano. Y cada vez más de los que están en el mercado son objetos algo maltratados, abandonados por su antigüedad. Su valor de mercado disminuye permanentemente, a pesar de renovarse. Las arrugas, la edad, el exceso de peso, los hijos, la barriga cervecera, el busto caído, la calvicie, la celulitis, los problemas laborales, tienden a situar a las que fueron "parejas de ensueño" en el terreno de lo invendible, en términos puramente amorosos.

Al final, tenemos una sociedad con un gran número de personas amargadas, las que han sido eliminadas del juego del amor por su edad, sus ingresos, su apariencia y otros criterios de mercado. Y aquí es donde sale la verdad del Concepto 1: Nunca se trató de amor, se trató de comprar. Desafortunadamente, ahora no te puedes vender.

¡Salir de la soledad!

Conclusión:  Quien no se entrega por completo y para siempre a otra persona y es aceptado como un regalo sin peros, se queda solo, por muchas asociaciones que haga. Quien quiera salir del paralelismo de la soledad sincrónica tiene que involucrarse en el concepto 2, el concepto que fue diseñado en la Biblia. Aquí se trata de amor – y de unión: "De modo que ya no son dos, sino una sola carne." (Mt 19,6). Pero, ¿cómo se puede hacer esto? ¿La gente no siempre se involucra en un trato? ¿Existe una unión de hombre y mujer en la que uno no sea traicionado y vendido?

El amor del que hablamos aquí no es un intercambio. Cuando intercambias, das para obtener; cuando amas, obtienes para dar. Este amor es, en primer lugar, un asombro feliz y arrebatado por lo que se nos regala de forma inesperada: esta hermosa chica, por ejemplo, que responde "Sí" a la pregunta ansiosa "¿Me amas?". La esencia de este obsequio es que es gratis, no se puede pagar con dinero. Sí, si se pagara con dinero, sería prostitución (es decir, no amor). Y porque el amor es desmesurado, la respuesta solo puede ser desmesurada: una devoción sin peros.

Pero, pero, pero… dicen los críticos

La luna de miel pasa – y luego sale la verdad al desnudo: el amor es un equilibrio de intereses bien pagados. No, dice la fe cristiana. El amor es más fuerte. Es más fuerte que cualquier cálculo de coste-beneficio en la pareja. Más fuerte que los deseos que cambian. Más fuerte que las enfermedades y debilidades en la pareja. El amor ya no se detiene.

¿Qué clase de amor no se detiene? - se preguntan los críticos. Porque no conocen ninguna. El amor que Dios trajo al mundo, decimos los cristianos. Y esto es, efectivamente, "la diferencia que marca la diferencia", como diría Gregory Bateson. Los cristianos creemos que, primero, hay un amor absoluto: el amor de la manera que Dios lo entiende, y no los conceptos de los humanos sobre el amor, que son variables. Segundo, este amor existe en este mundo, porque Dios lo ha introducido. Tercero, los seres humanos estamos invitados a entrar en este amor de Dios y en todas sus características, como en un barco que navega desde hace mucho tiempo. El amor de Dios es, sobre todo, una cosa: es fiel. Cada página de la Escritura muestra a un Dios que se ha vinculado tan estrechamente a nosotros, los humanos, que ya no podemos romper esta alianza. El fiel amor de Dios ocurre como una irradiación permanente de luz y calor. Hagan lo que hagan los hombres con este amor, aunque lo rechacen, lo profanen y lo pisoteen: el amor de Dios permanece fiel. Y si las personas han de amar, es decir, si han de entrar en el modo de vida de Dios como un barco en movimiento, se les exige un gran distintivo: la fidelidad.

¿Qué sucede, entonces, cuando dos realizan un matrimonio?

Los matrimonios cristianos, de acuerdo con un viejo dicho, son “hechos en el cielo”. Dios hace algo allí. ¿Pero qué? Él hace que dos se conviertan en uno: Él crea - la verdadera fusión que se vislumbra en el sexo amoroso. Dos personas son llevadas por iniciativa de Dios a lo absoluto del amor divino, y Dios les da la fuerza, la bendición, el poder, la firmeza, para que en el futuro en medio de un mundo relativo, representen una parte del amor absoluto e irrevocable de Dios a través de la fidelidad absoluta. De ahí las palabras de Jesús: "Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." (Mt 19,6). Los amantes son la imagen de Dios que es el arquetipo. Ellos son los franquiciados, Dios es el licenciante.

Las violaciones a la fidelidad, por cierto, ocurren porque los cristianos son y siguen siendo pecadores, débiles y tentados. Estas violaciones son cualquier cosa menos "pecadillos", que con un poco más de tolerancia mutua podrían hacer que el matrimonio tambalee. Incitan a la desconfianza en el amor de Dios. Por eso se adentran en lo abismal. Y por eso es que esta frasee: ¡No rompas el matrimonio! es tan fundamental. Porque podríamos perder la fe en el amor.  ∎