vie., 2 de abril de 202110 minutos de lecturaMartin Kornas

Domingo de la Divina Misericordia

En el Domingo de la Divina Misericordia nos centramos en el mensaje de Jesús sobre su Misericordia escrito en el Diario de Santa Faustina.

Ⓒ Photo by John Gibbons on Unsplash.

¿Qué es eso?


El domingo siguiente a la Pascua, la Iglesia Católica Romana celebra el Domingo de la Divina Misericordia (también llamado “Fiesta de la Misericordia”). Se introdujo gracias a la iniciativa del Santo Padre Juan Pablo II, quien en su homilía en la canonización de Santa Faustina Kowalska, el 30 de abril del 2000, siguió la inspiración visionaria de la santa: "Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona" (Diario 1074). Es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de "domingo de la Divina Misericordia". La misericordia es reconocida como el primer atributo de Dios no solo en el cristianismo. Se diferencia de la compasión y de la caridad que a menudo se desprende de esta en que es desinteresada e ilimitada.

¿Qué dice la Biblia?


YOUCAT 314 hace la siguiente pregunta: ¿Cómo sabemos que Dios es misericordioso? La respuesta es: En muchos pasajes de la Sagrada Escritura, Dios se muestra como el misericordioso, especialmente en la parábola del hijo pródigo (Lc 15), en la que el padre sale al encuentro del hijo perdido y lo acoge sin condiciones, para celebrar con él una fiesta del reencuentro y de la reconciliación. Ya en el Antiguo Testamento dice Dios por medio del profeta Ezequiel: “Yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su mal conducta y viva” (Ez 33,11). Jesús ha sido enviado a “las ovejas descarriadas de Israel” (Mt 15,24), y sabe que “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos” (Mt 9,12). Por eso come con publicanos y pecadores, antes de, al final de su vida terrena, interpretar incluso su muerte como iniciativa del amor misericordioso de Dios: “Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados” (Mt 26,28).

La palabra en arameo con la que se describe la misericordia de Dios en el Antiguo Testamento -rákham- tiene dos significados: vientre y misericordia. Dios cuida del hombre como una madre cuida de su hijo en el vientre. Él no puede soportar la miseria de sus hijos: “¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? Él no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados” (Mi 7, 18-19)

La pequeña catequesis YOUCAT.


¿Cuál es la historia del Domingo de la Divina Misericordia?

Todo inició en Polonia, en el convento de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, donde Jesús reveló a una sencilla monja con dotes místicas -Sor Faustina-, entre otros, el siguiente mensaje: “Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora y, aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo se hundirá en el abismo de Mi misericordia” (Diario 1059).

En otra visión, Jesús pidió que la Fiesta de la Misericordia se introdujera el primer domingo después de la Pascua. Faustina presentó esta petición a su director espiritual, padre Michal Sopoćko. Ella misma sentía dudas sobre si pedir a la Iglesia que introdujera la nueva fiesta. Le consultó al Obispo de Vilnius, a lo que él respondió: “Si Dios lo quiere, un día habrá una fiesta así”. Esta respuesta no fue alentadora y Faustina se quejó con el Señor: “Pero, Jesús, debo decirte todavía una palabra. Estoy muy sorprendida de que me ordenas hablar de esta Fiesta de la Misericordia, mientras esta fiesta, según me dicen, ya existe, entonces ¿para qué hablar de ella?” (Diario 341)

El proyecto aún requería de mucha paciencia (y muchos giros de la historia); después de todo, la Fiesta de la Misericordia no fue instituida hasta 66 años después de la primera vez que fue inspirada a Faustina. Durante la Segunda Guerra Mundial, gracias a los esfuerzos del padre Sopoćko, la imagen de Jesús de la Misericordia (una pintura con la cual Sor Faustina no estaba del todo satisfecha) y la llamada Coronilla de la Misericordia se extendieron en Polonia. Al principio, muchos no entendían de qué se trataba y fueron introducidas extrañas devociones que no coincidían con las enseñanzas de la Iglesia. Por este motivo, el Vaticano prohibió que se hiciera referencia a las revelaciones de Sor Faustina hasta que fueran revisadas teológicamente. El obispo Karol Wojtyla pidió al teólogo Ignacy Różycki que lo investigara. Sin embargo, al inicio se mostró escéptico acerca de Sor Faustina y sus revelaciones, y lo pospuso. Veinte años después, volvió a ver los textos y se entusiasmó con ellos.

El estudio del padre Różycki fue enviado al Vaticano y la prohibición fue levantada. Después de eso, todo sucedió rápidamente. Wojtyla se volvió Papa y continuó investigando acerca del tema de la Divina Misericordia. Cuando se supo de milagros atribuidos a la intercesión de Sor Faustina, el Papa procedió a completar el proceso de beatificación y declaró a Faustina Kowalska beata en 1993. La cuestión acerca de una adicional “Fiesta de la Divina Misericordia” siguió abierta. A pesar de que la Hermana Faustina no era aún reconocida internacionalmente, y la festividad no había sido introducida para toda la Iglesia, seguía suponiendo gran interés para el Papa Juan Pablo II.

La Iglesia trata de manera muy reservada las revelaciones privadas. Incluso las conocidas revelaciones de Fátima requirieron las más críticas examinaciones y estudios teológicos, los cuales sirvieron, inicialmente, para comprobar que no tuvieran contradicciones con las revelaciones del Antiguo y Nuevo Testamento, y con las enseñanzas de la Iglesia. Por lo tanto, en el caso de la Fiesta de la Misericordia, se decidió esperar hasta que se tuviera noticia de milagros por intercesión de la Beata Faustina desde otras partes del mundo y no solo de Polonia. Este fue el último obstáculo a superar para la canonización.

También se examinaron los contenidos del diario de la Hermana Faustina. Con frecuencia fueron catalogados como escritos típicamente polacos, tradicionalistas y locales. Muchos consideraban que no eran relevantes para la Iglesia universal. No obstante, la encíclica apostólica de Juan Pablo II sobre la Divina Misericordia de 1980 explica que la visión de Sor Faustina nos recuerda lo que Dios ha estado tratando de comunicarnos en el Evangelio y en la enseñanza de la Iglesia desde el inicio: “Yo soy la misericordia”. Tomando esto como fundamento, el Santo Padre introdujo la Fiesta de la Misericordia en el año 2000 (Decreto “Misericors miserator”, 5 de mayo de 2000).

Paintings by Adolf Hyla Ⓒ Collage by Martin Kornas

¿Acaso no es la Pascua suficiente? ¿Necesitamos algo más?

La “Fiesta de la Misericordia” se celebra en la octava de Pascua, exactamente ocho días después de la Resurrección. Sabemos que Jesús se apareció a sus discípulos y a muchos otros que dudaban de la Resurrección en ese mismo momento. Él sabía que nadie sería capaz de entender lo que había cambiado en el cielo y en la tierra a causa de su Resurrección. Por dos mil años hemos entendido que, a través de la muerte y Resurrección de Jesús, las puertas del Cielo han sido abiertas para nosotros también. Pero, ¿qué significa esto?

Sor Faustina nos recuerda que la Resurrección de Cristo no nos da un tiquete gratis al Cielo. Cristo ha abierto la puerta al Cielo, pero depende de nosotros si pasamos a través de ella. Es más, al final del mundo, Jesús tratará a todos con justicia, según sus vidas. Esto está escrito en el diario de Santa Faustina: “Escribe: Antes de venir como juez justo, abro de par en par las puertas de Mi Misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi Misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi Justicia…” (Diario 1146).

De los escritos de Faustina, esta Fiesta de la Misericordia es un complemento de la Pascua. Debemos hacer una conversión personal a la misericordia de Dios y reunir nuestra confianza y fe en la oración inspirada por Sor Faustina, que se ha vuelto la oración favorita de muchos en los últimos años: “Jesús Misericordioso, yo confío en Ti”.

Y debemos recordar lo que el Papa Juan Pablo II, siguiendo a Santa Faustina, enfatizó una y otra vez: “La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia” (Diario 300). Este también es el propósito de la especial “Novena a la Divina Misericordia”, que es particularmente recomendada nueve días antes del Domingo de la Misericordia.

En YOUCAT 337, leemos: “La salvación significa que somos liberados del poder del pecado por medio del Espíritu Santo y que hemos salido de la zona de la muerte a una vida sin fin, a una vida en la presencia de Dios”.

La parábola del hijo pródigo expresa de manera sencilla, pero profunda, la realidad de la conversión. Esta es la expresión más concreta de la obra del amor y de la presencia de la misericordia en el mundo humano (Juan Pablo II, Dives in Misericordia). ∎