mié., 10 de febrero de 20213 minutos de lecturaminicatNina S. Heereman, SSD

Miércoles de Ceniza - Lectura Año B

El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma. Significado de la cruz de ceniza y del ayuno. Interpretación basada en la 1ª lectura y el Evangelio.

Pasajes de la Biblia


Primera lectura: Joel 2,12-18

Evangelio: Mt 6,1-6, 16-18

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Cada año, el Miércoles de Ceniza, el Papa recibe la Cruz de Ceniza en la Iglesia de Santa Sabina en el Aventino de Roma. Escucha estas palabras: "¡Eres polvo y al polvo volverás!" (Gen 3,19). También nosotros podemos recibir la Cruz de Ceniza. La Cuaresma nos recuerda que no nos hemos dado la vida a nosotros mismos, sino que la hemos recibido de nuestro Creador, y que un día tendremos que devolverla a Sus manos. Nuestro cuerpo volverá entonces, efectivamente, al polvo. El único que puede darnos vida más allá de la muerte es nuestro propio Creador, a través del sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesucristo.

Desde nuestro bautismo, la vida eterna habita en nosotros. Pero esta vida eterna es tan precaria como nuestra vida terrenal y debe ser siempre alimentada y protegida contra la enfermedad. Esto es lo que hace la Iglesia cada año durante la Cuaresma. Durante seis semanas nos esforzamos por centrarnos por completo en esta vida interior, la vida eterna que habita en nosotros, y por alimentarla y hacerla renacer, para luego renovar nuestro bautismo en la Vigilia Pascual. La Cuaresma es, pues, una especie de retiro anual para los fieles en la vida cotidiana: La Iglesia camina junto a Jesús durante 40 días en y por el desierto.

El Miércoles de Ceniza, la Iglesia nos recuerda en el Evangelio los tres elementos básicos de la vida cristiana: la limosna, la oración y el ayuno. Son los tres pilares sobre los que se edifica la vida cristiana.

Analicemos más de cerca el ayuno. No es un fin en sí mismo, pero debería liberarnos para poder amar al prójimo y a Dios. ¿Qué puede liberarnos para amar al prójimo y a Dios durante esta Cuaresma? No tiene que ser necesariamente un duro ayuno físico; por ejemplo, si un estudiante que tiene que preparar exámenes se dedica a ello, puede distraerse del estudio. Pero aquellos cuyas obligaciones profesionales no se ven perjudicadas por el ayuno, sin duda deberían hacerlo. Muchas cosas nos liberan para amar al prójimo y a Dios, por ejemplo, abstenerse de consumir alcohol o fumar, o abstenerse de comprar. Nuestro guardarropa sobrevivirá independientemente de que compremos algo antes de la Pascua. Evitemos todo lo excesivo para tener más tiempo para dedicarnos a nuestra fe, a escuchar la voz de Dios y a estar ahí para los demás. Tenemos 40 días para hacer todo esto. ∎