mié, 31 de marzo de 20213 minutos de lecturaminicatNina S. Heereman, SSD

Sábado Santo - Ciclo B

El Sábado Santo es el gran día del Santo Sepulcro. Una interpretación basada en la 1ª lectura y el Evangelio.

El Sábado Santo es el día más importante, el descanso del sepulcro. El día anterior, el sexto día de la semana, el nuevo Adán murió en la cruz. Así como Adán fue creado en el sexto día, toda la humanidad fue creada gracias al nuevo Adán, con la muerte de Cristo en la cruz. El séptimo día, Cristo descansó en la tumba- en su cuerpo. Su alma, por el otro lado, estaba muy viva. Él bajó al reino de la muerte, tal y como lo confesamos en el Credo: “Y bajó a los infiernos”.

Este reino de la muerte también es llamado Hades, Seol en hebreo, o infierno en el Nuevo Testamento. Antes de la llegada de Cristo, todos los difuntos estaban en el reino de los infiernos, durmiendo en el Seol y esperando al Redentor. Pero, como sabemos por la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro, había una diferencia, los condenados ya se encontraban en la separación final de Dios, mientras que los justos estaban dormidos en el Seol, el reino de los infiernos.

Pero el gran sufrimiento en el reino de los infiernos está en que, en la muerte, se es separado de la vista de Dios. Hubo una mística en el siglo pasado, que se llamaba Adrienne von Speyer, ella decía que el Sábado Santo, Cristo no puede ser condenado por Dios, porque Él mismo es Dios, y aún así, él experimentó la agonía del hombre para liberarnos de ella. Los sacerdotes católicos dicen:” El Señor desciende al reino de la muerte. Cristo se dirige a los justos dormidos, Adán y Eva y a todos los que habían vivido hasta entonces. Los trae y los libera del reino de la muerte.”

Por los últimos 150 años, ha sido reclamado en la teología, que no existe el infierno, o que al final todos serán salvados- una doctrina que la Iglesia Católica siempre ha criticado, desde sus orígenes. Dios nos da cada vez más místicos que experimentan el infierno y nos advierten sobre él. La vida se nos ha dado para que nos volvamos a Jesús, nos dejemos ser salvados por Él y dirijamos nuestras vidas hacia Él. El Sábado Santo es, por tanto, un día para estar con la Madre de Dios en el silencio del sepulcro, y para dar las gracias al Señor por descender a los infiernos para librarnos del reino de a muerte. ∎