YOUCAT Daily

Wed, June 16, 2021

Mt 6, 1-6. 16-18

»Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres con el fin de que os vean; de otro modo no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. »Por lo tanto, cuando des limosna no lo vayas pregonando, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, con el fin de que los alaben los hombres. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa.

Tú, por el contrario, cuando des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha, para que tu limosna quede en lo oculto; de este modo, tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará. »Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que son amigos de orar puestos de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para exhibirse delante de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, por el contrario, cuando te pongas a orar, entra en tu aposento y, con la puerta cerrada, ora a tu Padre, que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará. »Cuando ayunéis no os finjáis tristes como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lávate la cara, para que no adviertan los hombres que ayunas, sino tu Padre, que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará.

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¿A qué permanece unida la autoridad?

Cualquier autoridad está unida a la ley moral natural, que es la que recoge valores éticos fundamentales que son racionalmente comprensibles para cualquiera. Cuando una autoridad permite leyes u ordenamientos contrarios a estos valores, se está creando un «derecho contra Derecho» y, por tanto, un derecho que no obliga a nadie. La vigencia de la ley moral natural, por ejemplo, invalidó el argumento de los criminales del nacionalsocialismo, según el cual dijeron haber actuado conforme a la ley y al mandato de la autoridad competente. Hoy en día se aplica este razonamiento en el derecho internacional de los pueblos.
Inspiración
La mundanidad nos hace daño. Y es tan triste encontrar a un cristiano mundano, seguro de esa seguridad que le da –en su opinión– la fe y seguro de la seguridad que le da el mundo. No se puede jugar a dos barajas. La Iglesia, todos nosotros, tenemos que despojarnos de la mundanidad que la lleva a la vanidad, al orgullo, que es la idolatría.
Papa Francisco
(1936- )

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